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Terra
La Coctelera

Aseo y mudanza

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subtítulos

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Final

Fundido a negro.

Apocalipsis V

Y el último día, antes de que caiga definitivamente la noche y todo sea silencio, las bestias dejarán los bosques y tomarán la ciudad.
Y sólo se escucharán sus rugidos, y tal vez el llanto ahogado de un niño, con la mano de su padre tapándole la boca.

Apocalipsis IV

Hombre: Ten cuidado.
Mujer: Sí.
Hombre: Prométeme que vas a tener cuidado.
Mujer: Sí.
Hombre: Camina lo más rápido que puedas.
Mujer: Volveré antes de que se haga de noche.
Hombre: Piensa que siempre habrá alguien observándote.
Mujer: Lo sé.

Apocalipsis III

A última hora de la tarde, las sombras se convertían en personas y eso le daba más miedo que cualquiera de los sueños que había tenido.
Incluido aquel en que perdía el sentido del olfato.

Apocalipsis II

- Ya no hay nada que puedas hacer.
- No quiero hacer nada.
- Aunque quisieras, no podrías.
- Es mejor así. Está bien.
- ¿Estás triste?
- No.
- ¿Tienes miedo?
- Sí.

Apocalipsis

- El final está cerca.
- ¿Cómo lo sabes?
- Hay muchas señales.
- Siempre las ha habido.
- Pero ahora es diferente.
- ¿Por qué?
- Mires donde mires, todo indica que el final está cerca.
- No sé...
- Muy cerca, ya verás. Sólo tenemos que esperar.
- Pero yo no quiero que acabe.
- Eso no importa.

Invierno

El pedido llegó dos días antes de lo esperado. Era un paquete de tamaño mediano, color marrón.
Lo abrió y vio la caja: era exactamente igual que en el folleto. Se
puso unos guantes y la abrió. Había veinte bolsas. Todas iguales, todas
blancas, todas frías.
Las metió en el congelador con cuidado. Luego se abrigó y se fue a trabajar, como cada tarde.
De camino, pensó todo el rato en las ganas que tenía de que llegara el verano.