El olor de la carne cocinándose le recordaba a su madre, cuando freía los filetes mientras todos seguían con el primer plato.
El sonido de la plancha le recordaba a su padre, que se manchaba las gafas de aceite cada vez que se acercaba a la sartén.
Pero el sabor del cilantro le devolvía al presente, a ese agujero de carne, grasa y contaminación que era realmente donde quería estar.