Apocalipsis III

A última hora de la tarde, las sombras se convertían en personas y eso le daba más miedo que cualquiera de los sueños que había tenido.
Incluido aquel en que perdía el sentido del olfato.
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16 Noviembre 2007

A última hora de la tarde, las sombras se convertían en personas y eso le daba más miedo que cualquiera de los sueños que había tenido.
Incluido aquel en que perdía el sentido del olfato.
"... y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre... sus ojos como llamas de fuego... y su voz como estruendo de muchas aguas..."(apocalipsis)
Pero, ya ves, parece que era solo una sombra.
Grillo.
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Erri-Berri dijo
And the Oscar goes to...
14 Enero 2008 | 05:23 PM